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lunes, 8 de junio de 2009

Mitomanía

En tu vida se han hacinado eventos de ultramar. Secretos íntimos y palabras jamás dichas existen en tu corazón dentro de un pequeño agujero negro. Se guarda uno a uno, jamás extraíbles. Pequeñas mentirillas y con ellas un miedo acompañándolas. Pequeños miedos vivos escalan de tu corazón a tu mente y bailan con tus ideas. Generan más mentirillas en tu vida. Acción basada en mentiras previas; previendo próximas mentiras.

Algunos lo llamarían mitomanía. Las mentiras se han vuelto la realidad paralela tan cierta para los demás. Es tu maquillaje de todos los días, de todas horas. “El metro se ha atrasado”. Mentir es tu herramienta para no explicar; para salir, sin ser percibido, del mundo común. Vivir en la doble moral. Mantener el estatuto social que ellos imponen y vivir a tu manera de una manera dual.

Tomas un papelillo y escribes una mentira. Das un saludo y mientes. Lo guardas con toda la consciencia. Escapas a los ojos de los demás. Excepto a un par.

Hay un par cuya mirada penetra dentro de aquél agujerito en tu corazón y conoce la verdad. Te ve desnudo y sin mentiras. Un par al cual no le puedes mentir. La pregunta correcta y la verdad sale a relucir, desdorada de todo albur. Sabe de tu inutilidad para mentir y desconfía.

Es una mirada cómplice con quién mienten al mundo y se burlan de él.

lunes, 1 de junio de 2009

Tema Libre: Darme cuenta

Hay un momento de la vida donde me quise dar cuenta de muchas cosas; el andar solitario por el mundo y bajo la lluvia –sobre todo bajo la lluvia- es un placer deleitoso. Quise darme cuenta de estados anímicos contrarios son igual de ricos a sus momentos. La melancolía de extrañarle es equiparable a la sensación de tenerle cerca. Me quise dar cuenta de la naturaleza de las sombras y la luz; las plantas y los animales –sobre todo las aves. Descubrí un afán por la canela y su dulce-amargo sabor.

¿Dónde quedé con tanta realización? En el limbo. En el mundo hay un punto donde todo converge. En ese punto es fácil encontrarme. Es un lugar geométrico de la espiritualidad, donde todo existe y es tan amplio e imposible de abarcar. Veo reflejos de todo y nada a la vez. Todo se traslapa. Escucho música mientras el mundo gira alrededor mío sin pena ni gloria; el mundo simplemente gira alrededor de ese punto convergente.

En el mismísimo pilar del mundo, me quise dar cuenta de mi ignorancia y precario –aunque acomodado- estado. Me doy cuenta de mi gusto por el sufrimiento y mi gusto por el regocijo. El egoísmo y el altruismo no son opuestos, sino herramientas en distintas situaciones. Todo depende de nuestros fines.

Me quise dar cuenta de mi estado de retracción en ficciones y fantasía; pirarme a lugares lejanos a la realidad. En la realidad he encontrado caminos cerrados o confusos mientras en la fantasía el camino no existe. Me quise dar cuenta del verdadero poder de la palabra en su buen uso. Me di cuenta de mi poca habilidad para hacerlo.

Pero el mejor de mis descubrimientos es la canela y el sabor que le agrega a todos las bebidas que preparo. Descubrirlo al preparar cada vez una bebida. Descubrir, como si fuera nuevo cada vez, su dulce amargo sabor.

lunes, 25 de mayo de 2009

De la suerte y sus efectos

Es de mala suerte ser supersticioso.

Mucha gente me ha dignificado diciéndome poseedor de gran suerte. No me gusta hacerles caso incluso en aquellas ocasiones cuando podrían tener razón. Es cierto, no he tenido mayores contratiempos -descartando aquellos causados a mano propia. Frecuentemente encuentro dinero en la calle. Mis variados amigos suelen ser deleitables incluso si los encuentros no son tan frecuentes. Me he salvado en variadas ocasiones de desafortunados accidentes y en algunas ocasiones de la mismísima muerte.

La suerte lo acontecido en nuestras vidas sobre lo cual no tenemos control. Es suerte encontrarnos con gente, suerte encontrarse sin gente. El calificativo de buena o mala es tan subjetivo como la pregunta del vaso medio lleno o medio vacío. Por esto mismo me parece injusto clasificar nuestras desgracias como mala suerte cuando fueron desgracias forjadas a mano propia. No es mala suerte haber chocado el día de tu presentación. Es circunstancia donde uno no supo manejar adecuadamente por salir tarde y querer llegar a tiempo. Es más injusto decir tener buena suerte después de haber incitado por algún medio que nos sucediera algo favorable.

Sin embargo, la suerte está presente. Habrá que aprender a vivir con ella y hacer de ella una bonita historia. Esa es la mejor función de la suerte: traernos circunstancias para después poder armar una bonita historia. Sin la suerte, aquellos momentos tan memorables jamás habrían sido. Tuvimos la suerte de vivirlos y saber tomarlos con buena cara.

martes, 12 de mayo de 2009

In Vino Veritas

En cierta ocasión, me tocó empedarme con un montón de desconocidos. Me quedé en casa de alguien a quien apenas conocía, y entre tanta melancolía guardada en aquél entonces, me tocó embriagarme en compañía solitaria. Tome un vodka cualquiera y robé cigarros a una chica cuya apariencia no era particularmente atractiva. Era el estilo. Fumé y bebí en la noche. Tocaron varias canciones la banda en turno y era el único prendido en toda la fiesta.

Mientras pasaba el tiempo, el vodka disminuía, mi incoherencia y torpeza aumentaban; los sentimientos hacia alguien ausente en ese momento comenzaban a brotar. Lagrimas atoradas desde siempre intentaban fallidamente escapar. Entre tanta multitud, la soledad se volvía verdad y mentirme se volvía imposible. Odiaba a mis compañeros, amaba el alcohol. Eternamente aburrido, me tomé el resto de la botella. A la mitad de una canción, mandé un mensaje. Wish you were here. La emoción de la música me invadió.

La soledad y la embriaguez son compañeras. Solamente se separan cuando llega la única persona capaz de romper de manera eficaz tu estado solitario. In Vino Veritas. El cuerpo aclama lo verdaderamente deseado.

In Vino Veritas. Te comunicas de la manera más incoherente. Es casi una lástima el sólo poder decir la verdad en ese estado etílico.

lunes, 4 de mayo de 2009

Boceto


No soy dibujante, así que disculparan mis malos trazos. También disculparán la ausencia de color, soy triplemente malo coloreando.

miércoles, 29 de abril de 2009

Extrañas Manías

Hay una extraña manía en el fondo de cada vaso de alcohol que has consumido. Lo observas con detenimiento y ves esa brillante luz opacarse con el tiempo. Tomas el vaso entre tus manos y succionas su interior en el burdo intento de obtener más de ese líquido que te hace olvidar todas tus manías. Cada vaso es la expiación de tus culpas y tus obsesiones. Apacigua tu alma y la mantiene en un estado tranquilo de una extraña lucidez. Tus pensamientos se hilan mejor con cada vaso y tu pecho se libera. Si no fuera por la felicidad abrumadora en cada vaso, podrías darte a la tarea de llorar tus penas. Pero no es esa la razón por la que vacías solo, en una mesa de un bar desconocido, vaso tras vaso. Es el derrumbe de tus más profundas manías.

Con el alcohol, olvidas lavarte las manos cada cinco minutos. Tronarse los dedos ya es inconsciente, pero no lo es hablar con ella. Ella desaparece en el líquido que corre por tu garganta con cada sorbo que das. No haces planes con ella ni sopesas las diferentes problemáticas de cada escape que podrían darse. En este estado no recuerdas la posibilidad de un único escape y una única oportunidad; planes hechos con cautela en estado de sobriedad disueltos en cerveza.

Pero el alcohol viene pocas veces al mes. La mayoría de las veces te encuentras en soledad con tus manías. Encerrado en un cuarto donde la luz se atenúa por las cortinas constantemente cerradas, haciendo pronto el arribo del anochecer y perpetuando más allá de lo normal el amanecer, cavilas incesante. Tu mente da giros por el cuarto. Sube por aquella pared y te dedicas a observarlo. Jamás lo detienes cuando irrumpe y destruye tus pertenencias. Transgrede contra ti y lo dejas por creer en la bondad del pensamiento.

Es tu propio pensamiento el creador y portador de tus manías. Te gusta pensar en la melancolía cuando te abruma la alegría; en la euforia inalcanzable cuando la nostalgia arriba. Inconformidad de tu estado actual y hacerlo de esa manera. Es una manía mantenerse enfermo de este modo y te gusta. Buscas la manera de no caer en la tranquilidad. La tormenta insaciable provocada por ti mismo dentro de tu recámara desordenada.

Pero la manía naciente de este pensamiento cuya forma es la más extraña, es mentirte a ti mismo.

lunes, 20 de abril de 2009

Retratos

En momentos de ocio te preguntas que es lo que haces mientras dices estar vivo. Te dedicas a esta ardua tarea de intentar descubrir lo que te mueve; lo que hace quien eres. Lo buscas en las páginas de los interminables libros que por doquier están. En tus escritos se encuentra lo que fuiste, pero no lo que eres. Cada palabra dedicada es lo que eres en ese momento, pero no lo que eres una hora después. Te dedicas a convencerte que eres sombra; que eres luz. Te dedicas a esta búsqueda interminable que pareciera ya haberse llevado a cabo por demasiados lustros. Algún año perdido tuviste de descanso de este aciago panorama.

¿A qué te dedicas? Mentirías si dijeras que es a tu profesión; si dijeras a tu familia; si dijeras que a ti mismo. Mentirías de igual manera si dijeras que te dedicas a los demás. No te dedicas a nada más que a la añoranza, al momento; a escribir y leer –mentira, nunca lees lo que deberías. Te sientas en una jardinera perdida, viendo al vacío y sacas tu cámara y te dedicas a ser espectador del mundo. Fotografías los momentos felices de los demás. Besos y caricias; risas y llanto captados por un lente y añoras que en esos momentos tú no eres partícipe de esos momentos. Sientes a través de los demás. Palabras en la pantalla que alguien escribió en un momento de ocio, de odio, de amor.

Te dedicas a ser observador y escribano; aprendiz de todo lo que pueda ser enseñado. Pero no logras aprender bien. Siempre hay algo que te detiene. Una infeliz moral que no es la tuya con la que juzgas terriblemente el mundo y te frena de aprender debidamente; a sentir y disfrutar como deberías; a caer en el tan codiciado libertinaje que te has prometido relatar. El mundo que percibes como poesía en las personas, pieles, miradas y siluetas. Cada uno un verso, una palabra dispuestos a ser retratados y te niegas a tener ese primer contacto. No besas para no sentir pero para escribir debes sentir.

¿Por qué te dedicas a esto entonces si no has podido vivir? No te dedicas, no puedes hacerlo. Tus manos atadas en un plano más allá de lo físico. Te has amarrado tú solo las manos por un miedo irracional y por una moral que no es tuya. Un navaja de dos filos que empuñas y te daña. Romper esa moral y atenerse a esas consecuencias externas; seguir la moral y atenerse a las consecuencias internas. Es lo mismo ante tus ojos. Son cicatrices eternas en tu piel que te recuerdan esa navaja interna.

Te dedicas a mantener alejado de ti todo esto y refugiarte en las palabras. Escribes y ves tus viejas heridas que desearías jamás haber tenido. Esas de las cuales aprendiste algo a un costo demasiado alto. Más que heridas en la piel fueron en el alma. Te dedicas minuto a minuto a olvidarlo.

Y a todo lo que te dedicas sólo le puedes dar una sencilla explicación que no sabes si es cierta: te dedicas a ello porque es más sencillo que encontrarse con la vida en el ring cara a cara. Es más sencillo intentar retratarla de lejos que tratarla cuerpo a cuerpo, cara a cara.

lunes, 13 de abril de 2009

Tetas fáciles

Las mujeres fáciles para mí son un mito. Jamás he gozado de una aventura de voluptuosidades de una noche. Repelo a las mujeres fáciles de una manera que ni yo mismo comprendo en su totalidad. Al menos esto es cierto en el aspecto de atracción sexual.

Sí, yo soy el mejor amigo. Ese fiel con el que las mujeres les encanta platicar, confiar y apoyarse, pero al que jamás le van a dar un beso. El sólo pensarlo es sacrílego y si a ellas se les ocurre de una manera fugaz, matan la idea con un veloz –es sólo mi amigo-. Soy aquél al que le cuentan sus encuentros carnales de facilotas con los demás hombres del mundo menos tú. Te enteras de donde lo han hecho, como lo han hecho y casi te describen la manera que más les excitó al ser tocadas. Con ellas podrías ser un dios si tan sólo te dejara ponerle un dedo encima; si fuera igual de fácil contigo que con los demás. Pero no es así. Incluso cualquier intento tuyo de amigo mal intencionado es captado con toda la rapidez, y como un balde de hielos en el pantalón te dicen –no quiero arruinar lo que tenemos. Es taaaaaaaan perfecto-. Más castrante no se puede ser.

Sin embargo ahí sigue uno, por un rato, intentando jugar al Cassanova. Hacerle del tipo que sólo tiene ganas de meter un poquito –bastante- la mano, la lengüita –y algo más- y que después de un rato se cansa y ahí quedó. Pero uno no puede. Hay gente que simplemente no puede ser así y termina siendo simplemente amigo de las fáciles.

Lo que me consuela –y vaya que me consuela- es saber que por ninguna de ellas me he dejado jalar al punto de claudicar todo a un simple llamado. A mí lo que me jala al por mayor no son las tetas sino el chingado hipotálamo.

lunes, 6 de abril de 2009

Mis noches

Es en la noche cuando yo funciono mejor. Las mejores charlas que he tenido y presenciado han tomado lugar en diversos lugares, pero siempre ha sido de noche. El olor a tabaco y alcohol jamás fallan en evocar aquellos momentos donde he tenido las experiencias más reveladoras. Me pierdo siempre en la obscuridad y ahuyentarla con luz de vela siempre es una delicia. Si se está acompañado, la delicia se duplica.

Sin embargo he de admitir que no se me permite ser tan nocturno y social a la vez. El enclaustramiento y el retorno a casa a tempranas horas de esta faceta del día me han arruinado el delicioso sabor que trae la luna como testigo. En cuanto obscurece y uno debe regresar comienza el nerviosismo de una terrible llamada que me perseguirá hasta que llegue a casa. La alerta de caminar a solas por algún eje vial o avenida importante debe incrementarse por este hecho. Para las nueve de la noche me ha invadido ya un terror. Estrés de un inminente regaño que no ha de llegar; de un ataque.

Mis noches pocas veces han sido salvajes, más bien han sido de fantasías. Sueño despierto acariciando el abanico de posibilidades que tuve, que tengo y que podría tener. En la noche es cuando un piensa mejor para escribir y es deleitable leer en una casa completamente silenciosa. Se confiesa de una excelente manera todo lo que creímos podernos guardar y no hay mejor tiempo para escribir en un diario que en la noche. Acostarse en cama y añorar; sonreírle a techo e imaginar que besas los labios de quien amas.

Más de una vez mis noches han sido tristes y la fantasía de dormir acompañado de un cálido cuerpo que se acurruca en tu pecho mientras respira lentamente es recurrente. Besas el vació en tu cama bajo el manto de la obscuridad y cierras los ojos. Escoges un recuerdo con el cual soñar después de haber escrito, y te dispones a pasar la noche con tus amados pensamientos.

Es la noche donde me gusta acariciar recuerdos y alimentar mi alma. Malo es que mis noches estén restringidas. Usaré las noches para poder compensar mi falta de aventuras nocturnas.

lunes, 30 de marzo de 2009

Energía

Lejos de iniciar una polémica teológica –en la cual saldría muy mal parado-, me gustaría primero expresar que el ser ateo a mi parecer no significa la ausencia de creencias –que tampoco creo posible- sino la ausencia de una deidad dentro de nuestras creencias. Digo esto que para muchos estará de más, para evitar confusiones.

Yo soy ateo. No creo en ningún tipo de dios y no fue del todo por elección propia. Simplemente no me inculcaron ningún tipo de religión. Mis padres creyeron que sería mejor que nosotros decidiéramos que religión tomar. Lo más que hicieron fue bautizarnos –una ironía, pues si acaso existe el Dios de los cristianos, ya pueden juzgarme en el día final. Me metieron a una burocracia cósmica, gran ironía- para ahorrarnos la pena de ser bautizados más grandes en caso de volvernos cristianos o católicos. Esto significó que no desarrollara algún tipo de sensibilidad espiritual. Las cosas eran –y todavía son para ellos- como lo ves, según lo puedas medir y si es comprobable.

Hubo un día cuando esto no me satisfizo. No me parecía que el asunto fuera tan simplista y que mis emociones junto con las conexiones con los demás fueran más que una serie de reacciones bioquímicas. ¿Cómo explican ellos aquel sentimiento que les emerge cuando intuyen algo que es imposible predecir? Evidentemente cuando alguien muere por sorpresa, suena el teléfono y mi madre piensa “alguien ya murió” es un evento inexplicable por la ciencia. Sentir las malas vibras, intuir accidentes; ese sentimiento de buena voluntad cuando sabes que algo bueno está por pasar y pasa. Sentirse ligado con alguien a quien ni conoces. Miles de eventos que se sienten en el estómago y que te recorren la espina y que no tienen explicación científica.

Mi padre diría que los que creen en la energía desde un punto de vista esotérico son unos idiotas. Que la energía son sólo electrones que fluyen. Un punto de vista de la física cuántica. Sin embargo, ¿no acaso la física cuántica tiene teorías que exponen teorías donde todo está hecho por una fina malla, una tela que constituye el todo? Mi creencia se basa en eso y en algo que se ha formado a través de mi convivencia con el mundo.

Es difícil explicarlo, pero sí creo que hay un flujo de energía. No hay ni buena ni mala. Sólo es y fluye por un delgadísimo hilo que conforma a todo el universo. Materia y energía conviviendo en el mismo estado con el vacío. Por este hilo se transmite la energía que liberamos con nuestras acciones y afecta a todo el universo. Aquellos con quien tenemos una liga más estrecha les afecta con mayor intensidad que a los que apenas si conocemos. Es por eso que podemos intuir cómo se encuentran nuestros seres queridos sin siquiera verlos. Este universo está creado por una infinidad de conexiones con los demás, con los elementos, don la naturaleza.

¿Incluye mi creencia algunas reglas de convivencia? ¿Siquiera mandamientos? No, creo que el universo más bien se ocupa en regresarte con alguna resonancia –el karma existe- todo lo que haces. Lo que hagas te resonará como lo hagas. Bueno o malo, eso lo determina uno mismo.

En realidad es algo muy personal que he llegado a compartir con muchos y desarrollar gracias a otros tantos. He conocido algunos que coinciden conmigo, pero no significa esto que mi creencia sea la verdad. Sólo que de algún modo, más de uno se identifica conmigo y nada más.

lunes, 23 de marzo de 2009

Caramelos

Cuando yo no te conocía recuerdo que no era capaz de saborear un caramelo. Creía que un caramelo no guardaba nada bajo esa dura coraza de azúcar cocida y que ahí no podía esconderse más que una diabetes eminente. Pero hoy con un baloncito de caramelo sabor canela, saboreo capa a capa recuerdos y sentimientos que calientan el alma. Es una experiencia nueva. El chupar un caramelo.

Recuerdo aquellas épocas de amargura y desaliento donde la dulzura picante que envuelve la canela era amarga e insípida. La canela que para mí ha tenido significados importantes. Es lo dulce, lo amargo y lo picante en un solo sabor. ¿Dónde está la historia? Creo que la historia atrás de un caramelo se disuelve en la memoria como lo hace en la boca: lentamente. Pero seguimos sin saber cuál es el punto de todo esto. Yo recuerdo en la vida distintos momentos, de alegría, de tristeza, apatía, coraje y demás emociones que nos abordan el alma cuando uno está vivo. Pero eso no siempre nos recuerda el estar vivo. Yo recuerdo que en algún momento, uno no se siente vivo, y no sabe que el simple sabor de un balón de canela pudiera evocar a la vida. Mi historia en la memoria es importante porque gracias a ella hoy puedo saborear la vida gracias a un balón de canela.

Me es importante hacerte saber que el pasado, con todos los miedos que encierra, todas las frases no dichas, siempre habla de quienes hemos sido. De quien nos ha gustado ser, quien hemos odiado ser y esto nos lo grabamos en la memoria. Memorias que nos han traído a dónde estamos y de donde algún día dejaremos de estar.

Pero me es mucho más importante saber, porque ahora puedo disfrutar el sabor y el deleite que es el sentir un dulce derretirse dentro de mi boca.

lunes, 16 de marzo de 2009

Enamorarse en la ciudad

A pesar de no haber vivido toda mi vida en el DF siendo defeño, siempre me he sentido como uno. De mis veinte años de vida, estos últimos cinco han sido los que más he disfrutado. Tal vez ha sido el hecho de que en la ciudad es tan sencillo perderse de la vista de los demás y sólo requiere un poco de imaginación para no ser encontrado –porque es claro que el ir a lugares que comúnmente visitamos nos llevara a eventualmente encontrarnos con gente que conocemos. He viajado en esta bella ciudad de norte a sur buscándome a mí mismo, y es en esta ciudad donde puedo decir que felizmente sigo fallando. No me alegro, me ha enseñado tanto y me sigue mostrando el mundo de una manera tal que preferiría jamás encontrarme. Más de uno dirá que miento, y tal vez tengan razón, pero al momento de escribir estas palabras, es una verdad.

¿Qué más amo de la ciudad? Antonio Machado lo dijo de la siguiente manera –y corríjanme si me equivoco-: Uno no es de donde nace, sino de donde se enamora. Para mi fortuna, yo soy de aquí, y es aquí donde me he enamorado algunas cuantas veces. Amores que han sido grandiosos y desgarradores, teniendo especialmente uno en la mente. El enamorarse de alguien en un lugar siempre convella el acto de enamorarse del propio lugar. Es algo que no decide uno, sino que toma su propio significado. Esta ciudad la he recorrido con el corazón en la mano desde que llegué y alguna vez intercambié mi corazón con otra persona y los llevábamos alegremente por toda la ciudad, de arriba para abajo en metro y camiones visitando lo que ellos quisieran visitar. Es parte de la belleza de la ciudad.

Después de un tiempo, cuando aquellos amores en la ciudad se transforman y se vuelven en algo indescriptible que uno no sabría clasificar, queda en la ciudad y en todos aquellos lugares que se visitaron el aroma de aquellas viejas vivencias. El sentimiento nostálgico vuelve a emerger de lo más profundo al recorrer aquellos callejones donde alguna vez se compartió el placer de encontrar a un niño perdido y salvarle de las tinieblas de la noche. Uno se enamora de la ciudad porque uno jamás deja de estar enamorado y se enamora aún más porque sus calles, monumentos, parques, hoteles, restaurantes, bares, escuelas y demás lugares, se vuelven un diario intangible en el cual quedaron escritas todas aquellas historias de amor y desamor que alguna vez forjamos con tanto ahínco y felicidad.

Yo amo esta ciudad porque en ella he aprendido a enamorarme y he olvidado como quitarme lo enamorado.

lunes, 9 de marzo de 2009

Porque ser un Blogstar

¿Qué es un blogstar? Todos los que estamos familiarizados con el término concordamos que son, para aquellos que no hemos sido agraciados en ser uno, un mito; algo muy cercano a una leyenda. Sin embargo, esto es un poco fugaz, puesto que un blogstar sólo es famoso en el mundo blogger. Fuera de este mundo, incluso en lugares de la red como son los foros -si estos no tienen contacto con la blogósfera-, son personas normales con vidas normales. Estudian o trabajan, tienen familias y problemas existenciales. Son igual de mortales que nosotros. Entonces, si son tan normales, ¿qué es lo que los lleva al estrellato?
La blogósfera, si bien está formada por gente normal, es a su vez un lugar elitista. En primera instancia, se debe tener un nivel socioeconómico mínimo, puesto que el contacto con la blogósfera debe ser continuo y para que este pueda ser continuo, se deben tener los medios al alcance –electricidad, computadora, conexión a internet o acceso a un café internet que bien sabemos que no son baratos, y los múltiples gadgets que usa un blogstar para agregar contenido a su blog-. Esto excluye en sí a un gran sector poblacional. Es decir, la gran mayoría de los blogstars son de clase media para arriba.

La segunda condición es tener cierto nivel cultural. La aceptación de un blogger en la blogósfera, se basa en su contenido el cual se basará a su vez en su nivel cultural. Cualquiera puede escribir en un blog, pero no cualquiera podrá tener éxito en él sin cierto nivel cultural ya que la comunicación con los otros bloggers será truncada por una deficiencia de dicho nivel. Debe el blogger saber sobre que escribir. Si bien hay diferentes tipos de blogger, también lo hay en contenidos y los blogstars se dividen en ciertos ámbitos. Incluso dentro de los mismos blogstars hay jerarquías y diferentes grupos.

La tercera condición, como ya lo mencionó mi compañera, es tener creatividad. No en sobre que escribir puesto que mucha gente que es blogstar no escribe sobre cosas verdaderamente extraordinarias. En realidad, pocos han sido los blogstars que empezaron un blog con el propósito de volverse una estrella de la blogósfera. Fueron, la mayoría, gente que con creatividad lograron plasmar su vida cotidiana en un lugar de una manera atractiva –ayudándose un poco del ocio y del morbo de la gente- para los demás lectores, haciéndolos regresar ya fuera por las risas, por el llanto, por la buena redacción de sus anécdotas o por el eye-candy de su diseño –que es una de las formas de volverse un ‘Blog of Note’ del programa que el mismo Blogger organiza llamado ‘Blogs of Note’, que consiste en mencionar blogs excepcionales por diseño y/o contenido. Muchos posts de blogstars que los han llevado al estrellato, han salido después de algo que les pareció interesante de la cotidianeidad que los rodeaba. Es esta condición la que es clave para convertirse en blogstar. Sin un contenido atractivo, jamás se podrá tener el contacto con los demás lectores que podrán leerlos.

El estrellato se dispara una vez que entramos en contacto con otros bloggers y la comunidad se amplía. Un blogger visita a otro y lo comenta. El blogger visitado va al blogger del visitante y comenta. Si todo sale bien, ambos bloggers se seguirán leyendo –gracias al interés creado por la creatividad de los posts- y se harán publicidad mutua no pedida. Se repite este evento con varios bloggers y es como obtenemos la famosa blogósfera. Una comunidad de entes individuales que conviven los unos con los otros y que terminan algunas veces uniéndose a colectivos según alguna idea de la cual sus integrantes son afines.

Pero, ¿por qué ser un blogstar? No hay verdadera explicación para este creciente fenómeno. Es algo relativamente nuevo en México a pesar de que los blogs tienen ya bastante tiempo en línea; para 2000, ya existían estos espacios. Mi teoría es que la población joven ha aceptado la comunicación y relaciones humanas a través de los nuevos medios de comunicación, como lo son el internet, e incluso los considera una vía válida para tratar asuntos delicados. Con más frecuencia se saben de casos de gente que inicia relaciones amorosas por conversaciones de mensajeros instantáneos e incluso con gente que no ha conocido en la vida real. Se riñe con los amigos, se tiene cybersexo, se ríe, se pone al tanto, se comparten penas y alegrías, haciendo que casi cada aspecto de la vida social puede ser transferido al internet. Entonces, esta vía de comunicación parece bastante cómoda puesto que quita de paso muchas reacciones bioquímicas involucradas sólo por la presencia de la persona, rompiendo varias barreras que impiden que digamos o hagamos cosas que normalmente no haríamos. Nos hace más libres. Pero esto está fuera del tema y da para un post completo.

La respuesta es que gracias a este fenómeno, el ser un blogstar es parecido a ser una persona popular dentro de la escuela. Es una aceptación social y el sentirnos idealizados ante un grupo externo de gente. Es la nueva manera de ser popular y sentirse escuchado. El número de comentarios es un reflejo de que tanto impacto hemos causado en los demás y nos alimenta el ego porque es la materialización de una aceptación dentro de un grupo de gente y en cierto modo tiene su logro y una verdadera razón. Es una aceptación parcialmente válida, puesto que no es sencillo mantener interesado a un grupo de lectores y el ser comentado con frecuencia es una manera directa de saber cuánta gente nos sigue de una u otra manera. Sin embargo es parcial porque no siempre existe un contacto real y tangible entre el blogger y el lector. Es un contacto fugaz y una aceptación de lo expuesto en dicho post, más no de la persona en sí. Uno puede aceptar una idea o una propuesta de alguien quién no nos agrada en la vida real –si es que somos razonables- porque la idea en sí es buena más no significa que nos agrade más la persona. Incluso con una parte irracional, podemos aceptar que es una excelente idea y por eso caernos mucho peor la persona y por lo tanto, haciéndonos aceptarlo menos –llevando dentro de nosotros mismos una carga de complejos, por cierto. Es por eso por lo que es parcial, porque no podemos juzgar al blogger completo por un blog sin antes conocerlo. Aceptamos sus premisas, argumentos, conclusiones e incluso alguno que otro dogma, más no significa que aceptemos a la persona. No la conocemos realmente pues carecemos de herramientas para saber su carácter, su forma de ser. Sólo conocemos una parte de su ideología y forma de pensar y que no constituye al conjunto entero que es la persona.

Así pues, ser un blogstar es bastante atractivo, pues significa ser aceptado sin arriesgar mucho. Si nos insultan por comentarios, es más fácil ignorarlos que cuando nos insultan en persona. El ser un blogstar es una posición muy cómoda y muy deseable. Se es parte de una elite intelectual y socioeconómica; se obtiene un grado de reconocimiento al hacer algo que tal vez no tenía la intención de ser grande y además se arriesga muy poco. Entonces, el volverse blogstar nos da internamente una gran satisfacción y es por eso por lo que se vuelve tan atractiva la idea de ser un blogstar.