Mostrando entradas con la etiqueta Gloria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gloria. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2009

Más vale una mentira...

El “amor” parece ser la mentira piadosa por excelencia a lo largo de la historia, contada de boca en boca, de poeta en poeta, de ideólogo a idealista, y es que, nos han mentido, peor aún, nos hemos mentido a lo largo de los siglos. Dentro de nuestra existencia, a veces sin sentido, nos gusta pensar que la historia de Romeo y Julieta es la nuestra, y esa idea de “Dios es amor” es verdad. Nos hemos repetido mil veces “es que yo lo amo” y más del 50% de esos “es que yo lo amo” termina en divorcios y niños traumados.

Nos creamos la idea de una vida después de la muerte, para que a la hora de la hora no caigamos en pánico por dejar nuestro anillo de oro, regalado de la abuela, caiga en un Monte de Piedad empeñado por nuestra ahora nieta, porque eso pasa. ¿Qué será de mí y de todo lo que me pertenece? “Ah! pues es que no lo necesitas porque llegarás a un lugar mejor! parecido a El Rollo! Hasta tus lentes oscuros tendrás que usar con tanto Sol!” Básicamente tus ojos estarán quemaditos o dos metros bajo tierra.

“Tus padres te quieren tal y como eres”… y se empeñan día a día que te parezcas más a ellos. “La familia no existe porque así nos hayan enseñado, en verdad es amor familia”… y si no te pago los estudios la vecina del #512 inventará una mentira diciendo que yo soy el padre más malo del mundo. “Yo te apoyo pase lo que pase”… pero si quieres tener a ese escuincle, te me casas. “Eres bien inteligente hija”…así que para demostrármelo continúa con tu promedio de 13.

Y pa’ rematar, hay un Dios justo! que todo lo ve y que todo lo castiga, el cual, básicamente no existe cuando nos salimos con la nuestra, pero si se trata del carterista que nos robó la cartera en el metro, o el que nos robó la chamarra en la fiesta, o el novio que se metió con otra, huuuyyyy! que si no existe! hasta lo imaginamos con cara de malo y un gran rayo en la mano que le caerá a la persona que nos hizo daño.

Ahhhh!! pero a poco no las seguimos creyendo??

lunes, 25 de mayo de 2009

Mujer de poca fe

"Si en el restaurante estuviera el carnicero local en lugar de Tomás, Teresa no se hubiera dado cuenta de que en el radio sonaba Beethoven "....


Siempre he pensado en la suerte; en ella como creación del hombre, como ese cachito de fe que nos queda para continuar jugando. A veces la detesto, afirmo que no existe y cada quién hace con su destino un comino; otras, me agarro a ella con las uñas hasta de los pies, al final, siempre me llevan a la misma cosa: a ese sentimiento de superioridad o de un toque dado por alguna fuerza ajena a mí, gracias a la cual siempre me va bien, y cuando no es así, rara vez caigo en el pozo debido a eso, me gusta negarlo antes de decir “que pinche suerte” o “así tenían que ser las cosas”, incluso llegando a aceptar un poco de culpa “sino hubiera hecho eso…” en cosas que no tengo nada que ver. Soy mujer de poca fe, pero con un chingo de suerte.

Si conozco a alguien con buena suerte, es a mí. Justo el viernes afirmaba algo así -el karma todavía no me cobra todas las que le debo-. Puedo caminar plácidamente a las dos de la madrugada sin que me asalten; no prepararme para un examen y ese día, no me lo harán por causas superiores a mí; conseguir comida gratis, alcohol gratis y trips gratis. Mi mala suerte se reduce al metro retrasado siempre que tengo prisa y otras cosillas. Las decisiones fuertes, las resuelvo con un volado.

Me gusta pensar que a ti y a mí nos unió algo más fuerte que nosotros mismos y la suerte; me gusta creer fue ese primer abrazo, como cuando buscas y por fin has encontrado; algo que se mide por la cantidad de besos de tu nuca a la punta de tus pies; se siente por la cantidad de veces que tus brazos han recorrido mi cadera; por los gritos y las carcajadas, entre lágrimas, entre vino. Vale poco todo, si tengo tus manos en mi espalda y mi boca en tu cuello. Es estar de 12 a 8 junto a ti, tenerte a ratos, aunque sea prestado. La suerte, tal vez, radica en que yo te deseé tanto como tú a mí.

domingo, 17 de mayo de 2009

Smelt like teen spirit

Yo tenía 10 cuando lo conocí, él 20 y se parecía a Alejandro Sanz cuando cantaba Pisando Fuerte y todavía no se tenía que pintar el cabello. Tenía los dientes parejitos y ojos café claro. Era metalero y rockero. Fue el que me introdujo al mundo del grunge y me metió a la cabeza a Nirvana,Soundgarden y Pearl Jam.
Cuando lo conocí me daba miedo. Yo era fresa, salía con mis amigas a la calle para andar en bici y comprar helados. Escuchaba Five y todas las boybands. Él, a sus 20 no había día que no se vistiera de negro, trajera los audífonos puestos y fumara. Con todo eso, recuerdo que sus dientes eran blancos y usaba unas botas negras tipo militar. Le empecé a hablar porque se juntaba con nosotros; porque hacíamos chistes tontos en las noches y porque en poco tiempo se convirtió en el mejor amigo de mi hermano. Los sábados y domingos se quedaba a comer en mi casa mientras jugaban Grand theft auto y reían como locos. Poco a poco me fui interesando en esos juegos tontos, eran tan estúpidamente incorrectos.
Después me hice su mejor amiga; era poco razonable que una niña de 12 años le resolviera sus conflictos amorosos tipo “ella dice que está embarazada! pero yo no le creo” y Gloria, cuando tenía un poco de razón decía “yo nunca tendré novio”. Él sería mi primer novio a los 13.
A él lo recuerdo como la mayor influencia que tuve de sexto de primaria hasta cuarto de prepa; cuando me hice mis puntas rojas y me vestía como hippie. Con el aprendí la mítica frase de "todos tienen algo bueno, menos Stephanie"; él logro hacerme creer, y a veces lo creo, que todas las personas tienen algo positivo, incluso aquéllas más nefastas.

La última vez, recuerdo hablar con él afuera de mi casa, yo iba en cuarto de prepa, ya sin puntas rojas y dejando de ser tímida; él, sólo fue a mi casa por el play station. Me confesó andar viviendo con alguien, cuando el tenía 25 años, y ella como otros tres. Querían tener hijos pero no podían, y que, tal vez, sólo tal vez, su cuestión amorosa se estaba yendo a la ruina. Después de esa plática con él no volví a saber de él. Ella no lo dejaba ir al retorno pensando que ahí estaba su amante. Seguro ahora tiene 29 años, tres hijos y una panza, que por sí sola ha de pesar lo mismo cuando tenía 25 años.

martes, 12 de mayo de 2009

Recuento

Me gusta el vino tinto, el whisky y la cerveza. El vodka me da cruda, el ron se me hace para nacos y el vino blanco sólo con pescado. El mezcal y el pulque son seudo bebidas hippies cuando nos queremos ver folklóricos. El tequila me gusta con limón y sal. Además hay bebidas que me recuerdan ciertas personas y ciertos momentos.

El tequila me recuerda a mi padre; tequila Herradura para combinar y Don Julio solo. Con el olor de tequila, regresa el de la carne asada al carbón en domingo cuando todos nos sentamos a la mesa, los domingos son familiares. La cerveza me recuerda a casi todos mis amigos, me recuerda al último año de prepa donde tomábamos Indio y vienen a mi mente casi todos los conciertos a los que he ido. Guiness sabe a infinidad de noches muriendo de la risa afuera de mi casa, a unos ojos despistados afirmando que en la mañana comeremos chilaquiles; Carolus sabe a un ex novio y a la despedida; Paulaner sabe a Ana en Plantaciones.

El vodka con agua tónica sabe a reunión donde conocí a toda una familia y empezó mi pánico a las relaciones formales; cualquiera de las dos me da dolor de cabeza. Mezcal sabe al dinero que faltaba para algo que no fuera tonayan; sabe a los amigos más cercanos que tengo, sabe a “juguito” cuando es con boing, y a las miles de veces que tomamos dentro de la prepa; a un billar de mala muerte sobre Tlalpan. Whisky sabe a calidez, me gusta sentir el primer trago y como va pasando lentamente por la garganta; etiqueta roja me recuerda al descaro de tomarlo abiertamente a una plaza comercial con pizza; Jack Daniel’s a mis viejos amigos con los Doors, The Clash y Pink Floyd.

El vino ocupa un lugar muy especial. Sabe a ella creando y deshaciendo historias, hablando en la noche medio dormida y a medio kilogramo de galletas en el día, cuando todavía buscábamos el rayito de luz en la vida en medio de la tormenta. El vino sabe al día más feliz de mi vida, sabe a pasta a los tres quesos, a un viaje en el metro y a una venda en los ojos. El color rojo combina con sus ojos y a la felicidad desmedida de ese día. El vino tinto ayuda al corazón.

domingo, 3 de mayo de 2009

De mis amigos y otras cosas...


Lamento que sea en hoja de cuadritos, pero reciclo papel. Lamento los colores, pero la tecnología y yo no nos llevamos. Gloria, 8 años, también concurse para "El niño y la mar".

(Espero sepan apreciar lo artesanal, pero muuyyyy artesanal.)Si le dan click por arte de magia se hace más grande.

lunes, 27 de abril de 2009

Me gusta comerme las uñas...

pero esa no es de ninguna forma una manía extraña. Me las como cuando estoy aburrida o nerviosa, en clase o en el metro, hasta que me dicen "Gloria, deja de comerte las uñas!" y entonces sólo me gusta jugar y tronarme los dedos, manía de un viejo amigo. Así como tronarse los dedos mutuamente, se van creando manías extrañas entre las personas.
Como tus abrazos, esa maldita manía de abrazar a la gente como si la conocieras desde hace mil años, y entonces hacerles creer que pueden confiar en ti para lo que sea. Como cuando te enojas por algo y sólo puedes agarrarme del cuello, por atrás, como si fuera cariño, cuando en verdad sólo quisieras ahorcarme.

Y esa manía de que cada vez que me preguntas que pienso, sólo besarte, pero es que no existe otra forma de callarte, a menos de que sea tocarte la espalda y empezártela a besar, pero eso nos lleva siempre a otras manías raras. Manías que se convierten en un ritual. Agarrarte por el cuello y besarte, pasar poquito a poco a tu cuello y terminar por tu espalda.

Tus ojitos se cierran y otra vez, me abrazas como si pudiera confiar en ti. Te relajas y me besas los ojos, queriéndolos cerrar, pocas veces te gusta sentirte juzgado y ni pensar que has perdido el control . Me abrazas y no puedo soltarme, siento tus manos jugando con mi espalda , una enredando mi cabello entre tus dedos. Mis manos arañándote la espalda, que otra cosa pueden hacer. Me avientas a la tierra, y empiezas a besarme de la cabeza a los pies, extrañas manías las tuyas. Así, sólo logras mantener el control, que importa lo demás, yo soy una ramita a punto de ser cortada.

Si no fuera por tus malditas manos. Esas manos bellas, largas y delgadas, que se le notan los huesitos; sus dedos largos, con uñas aceptables, que no te muerdes como yo. Yo y mi creencia de que las manos bellas tienen alguna habilidad especial, aquéllas que agarran una pluma fuente o un pincel, que agarran un hilito mágico que te envuelve mientras hablan. Malditas manos, si tan sólo no me gustara agarrarme a ellas cuando tengo miedo.

(Ok, pronto pondré que mis post son Clasificación C)

miércoles, 22 de abril de 2009

Un espresso doble

Me dedico a pensarte, de 3 a 7, de 9 a 12; entre sueños a veces apareces, cuando te conocí, cuando te reencontré.

“Y ¿por qué estudias Ciencia Política, Gloria? ¿Quieres cambiar este pinche mundo?” “Sí, pero no se cambia gritando Liberen a los presos políticos” “Claro que no se cambia así, pero tenemos idea de cómo sí...” Más de una vez discutiendo lo mismo; más de una vez haber tendido discusiones sobre que hacer de nuestra pinche vida, para terminar yendo al mismo café de siempre en el Centro, pedir dos espressos y observar que los atardeceres son más bonitos en la calle de Regina .

Te odio, te extraño y te admiro; llegaste a romper todo los parámetros que tenía, desequilibradamente, para tener una estabilidad. Leer a Iván Illich es una cosa, hacer lo que el dice es otra; soy una estudiante que disfruta estar en una aula, con la oportunidad de leer a Illich en una biblioteca y las pocas agallas de irme a una sierra por años y aprender a usar una escopeta. Con las pocas agallas de dedicarme a lo que siempre he querido, de irme muy lejos de aquí a coleccionar verdaderas historias. Y es que a veces la vida de estudiante se contamina de tanta rutina.

¿Por qué esa idea tan recurrente en mí de que debemos dedicarnos a algo, trabajar en algo que no nos gusta, si al final desearía estar en algún pueblo paseando, con vino en mano y disfrutando de los placeres de la vida? ¿Por qué criticamos tu modus vivendis, si la mitad del tiempo nos la pasamos quejándonos del nuestro?... A veces, yo no sé porque me dedico a sacar buenas calificaciones, a ser voluntaria en una asociación civil, a intentar ser buena hija, y el sábado en la mañana, ir al inglés.

En el otro lapso del día pienso en ellos, y todo lo tanto que nos hace falta vivir.

domingo, 12 de abril de 2009

Claro amor...

He soñado despierta con decirte “amor, ven y dame un beso, sabemos de que cualquier forma tú estarás mal”. Me gusta pensar que puedo desear tantas cosas, y saber que tú las cumplirás. Recordar que no puedes hacer nada sin mí. ¿Qué sabor tendría la vida entonces sin una loca como yo? Más que un par de tetas te gustan mis lunares, los tres, el de en medio, el de la esquina.

Te gusta tocarme la espalda y olerme el cabello. Agarrarme del cuello y darme un beso. Me gusta cuando lees y me agarras de las piernas para empezar todo de nuevo. Seguir el rito de siempre. Tus manos en mi cintura, después en mi cadera; mis manos sobre tus manos y recordarte que andabas leyendo; porque el amor físico es imposible sin violencia.

Así me amas, con violencia. Me gritas y me culpas de tus desdichas, como si yo te pidiera que me rondaras todos los días. Me buscas y empiezas a gritar, a decir que ya no me quieres ver nunca, intentas explicar la falta de alegría en tu vida, pero la poca, ese rayito de luz a las dos de la tarde, tiene que ver con el roce de nuestras piernas. Y yo te espero, como un libro abierto.

Y verte leer, como mueves los ojitos de una esquina a otra, como besando las palabras que van apareciendo de la nada, cambiando con esas manos a la siguiente hoja. Te doy un beso en la mejilla. Intentas ignorarme. Echas un vistazo y me agarras por la cintura. Así me gusta que me leas.

Y yo, yo sólo te pido ser poesía.

domingo, 5 de abril de 2009

Mis padres tienen la culpa...

de que yo no tenga tantas historias que suceden de noche, pero tal vez sí. Quién sabe. Tengo 19 años y me protegen como si tuviera 12, sin embargo, siempre hay que buscar las oportunidades, ha cualquier hora.

Es de suponer que a los 12 me protegían más que a los 19, pero estarían equivocados. Yo estaba hasta las dos de la mañana platicando con mis amigos, mientras ellos jugaban con un playstation o intentábamos robar naranjas de un carrito. Alguna vez encontramos revistas porno en lugar de naranjas, fue la primera vez que vi porno. Recibí serenata con guitarrita y toda la cosa a los 13 años, mis padres creyeron que mis amigos estaban jugando. Cuando tuve mi primer novio platicaba con él hasta las cuatro de la mañana y sólo nos separaba una ventana. A veces no.

A los pocos años me encerraba con él (no hombre, no con el primer novio) en cuartos que llegabamos a pagar (¿Qué qué??), me gustaba cerrar las cortinas y apagar las luces para pensar que era de noche, me gustaba dormir junto a él. Me gustaba ponerme sus camisas y caminar con ellas por el cuarto, por la sala, por la cocina. Me gustaba platicar con él, jugar a cuestionar la existencia e inexistencia de las cosas. Me gustaba todavía más si era a altas horas de la noche.

La última noche llegó con un boleto de Kusturica. Había gritado con Kusturica, saltado y cantado en la comodidad de mi casa a las dos de la mañana, entregándome al sonido del violín, de los gritos, pero no hay nada como ver señores de la edad de tus padres gritando y jugando en un escenario. No hay nada como ver que regresa aquéllo que creías perdido una noche anterior. La noche trae sorpresas, sólo hay que saber aprovecharlas; hay que sentarse ha escuchar la novena. (Beethoven se esucucha de noche. Hay cosas que sólo debieran suceder de noche.)

Ayer en la noche en el centro histórico de ésta ciudad, ví la pelea de un anarquista contra un cristiano. En la oscuridad, la única forma de distinguirlos eran las letras de sus playeras: -pescadito-"jesús vive en mí" vs -A-"sin dios y sin gobierno". Fue en la calle donde hay un club swinger.

Así es esto de la familia conservadora, para contrarrestarlo se ha de tener inventiva.

lunes, 30 de marzo de 2009

All you need is love

Siempre he pensado eso. Ya que tuve la fortuna, o mínimo lo veo así, que a pesar de la creencia de mi madre de un Dios y su educación semicatólica, pensaba que Jean Piaget o Montessori tenían toda la verdad sobre como criar niños, lo que llevó a que sus hijos sean unos herejes de primera, refiriéndonos a la Santísima Trinidad.

Cuando tenía 10 años mis padres me dijeron que si quería hacer eso de la comunión, me negué. Ningún niño piensa pasar sus sábados aprendiendo la Biblia. Más tarde, a los 12 me repitieron la pregunta, y es cuando a Glo eso de "un Dios" no le suena. Glo se niega; no existe nada mejor que el apoyo de la tía más mocha que tienes cuando te dice "si no estás segura, no lo hagas". Un año después estuve segura de que nunca la quería hacer. Y así ha pasado mi vida desde entonces. "¿Crees en un Dios?" "No, soy agnóstica". No se puede negar el papel que tiene la religión en la historia y en la transformación social, así como ser un cauce para las acciones humanas.

1. Creo en las acciones humanas, y en la intencionalidad humana. Intento seguir parámetros de conducta muy fáciles, casi tan fáciles como los mandamientos, pues, ¿qué son éstos sino normas sociales?. "No matarás" ¿Por qué será?...

2. Siempre he creído en algo que más tarde saldría explícitamente de la boca de un sabio profesor: "lo que es malo para los demás pero bueno para mí, es malo; lo que es malo para mí pero bueno para los demás, es malo; lo que es bueno para mí y bueno para los demás, es doblemente bueno"

3. Creo en el amor. El amor nos hace buenas personas. Verdad universal. Ya lo cantaban los Beatles:
There's nothing you can make that can't be made.
No one you can save that can't be saved.
Nothing you can do but you can learn how to be you
in time - It's easy.

All you need is love

4. Maldito karma, me ha demostrado que sí existe. Por alguna fuerza más allá de cualquier explicación lógica, me han pasado cosas, dichosas y desafortunadas, que son consecutivas y llegan a caer en eso de "tus acciones serán juzgadas" por una energía metafísica invisible y inmensurable (cito a wiki).Verdad de Dios que eso del karma sí existe, en contraposición a la democracia. Es falaz aquélla frase de Ana Lucía Sarmiento "el karma es como la democracia, no existe"; sólo queda no arrepentirse de las acciones.

domingo, 22 de marzo de 2009

Cuando yo era chiquita tenía una playera de Mimi Mouse ...

aparecía abrazando a Pluto y tenía mi nombre en letras grandes. Tenía una mascada negra y dorada que había robado de la casa de mi abuela y una sonrisa en mi boca todos los días. Tenía el cabello a la altura de hombro, pero siempre deseé tenerlo tan largo como el de mi hermana que llegaba a media espalda. Nunca lo he llegado a tener así de largo.
Éramos tres, y siempre fuimos completamente diferentes. Ella gordita, con la nariz más bonita que he visto, unos ojos pequeños y con una mirada de alguien mayor. Siempre la tuvo así; pareciera que ella fuera sabia, que conocía más cosas que la gran mayoría, era una niña de 4 con ojos de alguien de 20. Él, es la persona que me enseñó mi sentido de humor, aquél que era rubio y una mirada de arrogancia que mantiene hasta estos días; incluso, aunque no lo acepte del todo, es de las personas más inteligentes que he conocido. Luego sigo yo, con la sonrisa de mi padre, la nariz de mi madre y el cariño de mi abuela.


[Claro oscuros en la foto. El contraste entre la luz que se refleja en el espejo y la oscuridad que emerge del piso; una silla vieja, una mesa y la puerta de siempre. Yo enfrente y ella atrás. Cuidando, riendo. Tenemos una sonrisa parecida, sólo que la de ella es madura. Ella me cuida.]


Cuando era chiquita yo jugaba ser cantante, a bailar (quería bailar ballet y lo hice en algún tiempo); ella a ser pintora; él a tocar el piano. Los desayunos de los domingos eran realmente divertidos. Nos sentabamos en la mesa los siete, pero siempre nos teníamos que pelear alguno de los tres con otro, o los tres contra los tres. No éramos una familia precisamente feliz, pero todo transcurría con normalidad. Todos los seis de enero mi madre nos iba a tomar fotos con los reyes magos, año con año, hasta que ella cumplió trece; entonces dijo "no más" y no hubo otras fotos. Yo me enojaba porque él fuera el favorito de mi madre y ella, me lo explicó "él es el jamón del sandwich" Yo lo entendí bien. Ella me explicó que Mercurio y Hanson eran buenos músicos. Yo le creí. Ella me enseñó a bailar como Fey, y fuimos a un concierto con los demás. Fuimos por helados y canastitas de pan a la Santa Clara para comerlos sentadas sobre el carro. Me burlé cuando se enamoró en un viaje de alguien llamado Phil. Tenía su nombre escrito en la pared con el clásico esmalte transparente con diamantina azul cielo. Ella entró a la prepa y le empezaron a gustar los Beatles. Quería ser bióloga marina y le daba asco cada vez que olía los pescados. Usé sus botas cafés por años, y eran mis botas favoritas; nunca he podido encontrar unas así de bonitas.

Ella me quitó a mis padres por un tiempo. Yo me enojé con ella y no se lo perdoné durante mucho tiempo. Cuatro años después, pedí perdón. He conocido verdaderamente el significado de pedir perdón por mis actos y no un "lo siento".

[Yo creo que ella me sigue cuidando.]

domingo, 15 de marzo de 2009

Mi amigo el DF y yo

Cuando yo era niña me quedaba en casa de mi abuelita porque tenía unos padres muy trabajadores, ajá..., que en vacaciones me encargaban con ella; un día de esos, creo que a los seis años, me escapé a una tiendita que tenía maquinitas y a donde iban todos los niños. Después de que mis padres me buscaron como por una hora, regresé y mi excusa fue "es que salí a conocer el mundo." Mis padres me pegaron esa vez por querer conocer el mundo.

Ahora disfruto el DF más que antes; puedo pasar los mejores días sin gastar un centavo en entretenimiento, con 4 pesos he tenido de los mejores días de mi vida. He podido irme a sentar en el metro y a los parques y tener divagues con mis amigos; he podido ir a cantinas y pedir lo que quiera por nada; soy fanática de ir a los museos y conciertos gratis. El DF es una ciudad que si exploras, encontrarás siempre algo bueno para amantes de las bellas artes.

He conocido los chupas, lo mismo que el restaurante el lago, muchas veces es lo mismo ir por unas tortas a la casa del pavo, que ir al cardenal; soy una persona de contrastes, y creo que también lo es el DF. Creo que por eso nos caemos bien. Pensar que está el centro histórico, y el centro de ambulantes; el centro de Tlalpan lleno de jippiosidades y la calzada de Tlapan llena de moteles y prostitutas. Santa Fé residencial y empresarial, y el pueblo de Santa Fé; av. Universidad con sus plazas fresas y la Universidad. El DF es un micromundo.

Ahora no me pegan, sólo me regañan por llegar a altas horas de la noche de andar por el DF, otras veces me apoyan. Y sí, yo lo amo, yo soy de'sta ciuda'.

domingo, 8 de marzo de 2009

Bienvenidos maestros, alumnos y padres de familia,

hoy es el primer día, de la primera semana en la que comenzamos con esto. Queridísimos amigos, conocidos y personas que no tienen nada mejor que hacer, los que escribimos y los que nos leen, me dijeron, "pues comienza con quién eres y pues que opinas de los blogs", pues bien.

¿Qué les podría contar acerca de mí que no se supiera? ó, ¿qué podría ser interesante de mí? Pues señores, comenzaré a narrar la historia de mi vida. Nací en uno de los meses más fríos del año y soy bien friolenta; tengo madre, padre, un hermano sobre la tierra y otra en la tierra. Soy estudiante en la mañana, y ñoña tiempo completo. Soy amigable, pero tengo pocos amigos. Soy consejera, pero rara vez sigo consejos. Cada día descubro que tengo más traumas, acuño todos estos a mi infancia, a mi vida de hija de familia mexicana-clasemediera-católica y a la cantidad de chocolate que comía de niña. Me gusta leer, pero desearía leer más; soy agnóstica. No le encontraba sentido a mi vida de niña, hasta que a los 15 realicé un viaje sola y descubrí que no tenía sentido, pero era bien padre sentir el arena en los dedos de los pies. Estudio ciencia política porque, un día, descubrí que era más interesante investigar muchas mentes a una mente, sino, hubiera sido neuróloga. Tengo pavor a las alturas, a las imágenes sacras y a vivir más allá de los 35. Soy Glo, tengo un blog y deseo la paz mundial.

Tengo un blog como el 20% de los internautas, por lo tanto, es obvio que vas a encontrar gente interesante dentro de ese gran número. Un blog, se hace con constancia, cosa que yo no tengo, con imaginación, que a veces me falta, pero es, desde mi punto de vista lo que te lleva al estrellato. Valga si el blogstar sea inteligente o brillante en su área de trabajo, incluso el hecho de si utiliza bien el teclado, escriba con la mano izquierda o la derecha. Los blogs famosos (obviados en éste post) merecen las palmadas porque han logrado lo que muchos deseamos. Antes, en el viejo tiempo en el que nuestros padres eran jóvenes, se admiraba a Jim Morrison por ser músico (entre otras cosas), a las de ABBA por estar guapetonas, a Da Vinci por lograr lo que nadie más ha logrado; ahora decimos "que chido escribe este tipo, está bien loquito".

Es bien interesante, un bloggero pierde su calidad de humano y se vuelve un ente divino cuando es un blogstar, es "aquél que escribe padrísimo", como cuando me encontré a Tamara de Anda en el metro. Ahora vivo enamorada de ella, nada más me faltaba arrodillarme y decirle que me dejara besarle la mano; aceptémoslo, si todo mexicano tiene un naco dentro, todo internauta tiene un hombrecillo que desea un blogstar.

("Mija es la abanderada, ¡hay Gloria, ya se manchó toda la falda!")

Gracias por su asistencia.